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Cierre excepcional de BIOPARC Valencia este domingo 14 de diciembre ante la alerta meteorológica

Llegada en 2023 en el marco del programa europeo de conservación, la hembra de rinoceronte blanco sureño Ami ha tenido que ser sacrificada a la edad de 7 años en BIOPARC Valencia. Una enfermedad fatal de la médula ósea, caracterizada por un descenso crítico de las plaquetas sanguíneas, llevó a los equipos veterinarios y a los especialistas universitarios a poner fin a su sufrimiento tras varios meses de empeoramiento.
Una dolorosa pérdida para el grupo de rinocerontes del parque valenciano
El parque zoológico español afronta un trance especialmente duro con la pérdida de un animal profundamente apreciado por sus equipos. En Bioparc Valencia, el personal técnico y de cuidado tuvo que tomar la difícil decisión de practicar la eutanasia a la joven hembra de rinoceronte blanco sureño llamada Ami, de apenas 7 años de edad, para poner fin a un sufrimiento insuperable.
La noticia entristece profundamente a todos los profesionales dedicados al bienestar animal, que comparten el día a día con estas criaturas imponentes pero vulnerables. Ami destacaba por un carácter sociable y especialmente amistoso, tanto hacia los cuidadores que la atendían a diario como hacia sus congéneres en la instalación, desempeñando un papel clave en la cohesión y armonía del grupo.
Su presencia había favorecido en particular un clima de entendimiento que condujo a un hito histórico para la institución valenciana: el nacimiento de Kairu en noviembre de 2025, el primer pequeño rinoceronte nacido en las instalaciones del parque. Ami dejó así una huella imborrable en la evolución de este grupo reproductor antes de que su salud se deteriorara de forma irreversible.
Del zoo sueco de Kolmården a los espacios de la sabana valenciana
La trayectoria de Ami se inscribía plenamente en los esfuerzos internacionales destinados a proteger las especies amenazadas de extinción. La joven hembra se incorporó al parque español en 2023 procedente del zoo de Kolmården, situado en Suecia, dentro del Programa Europeo de Conservación (EEP) dedicado al rinoceronte blanco sureño (Ceratotherium simum simum).
Antes de su traslado a España, el animal ya había superado importantes problemas cutáneos en Suecia, que remitieron de manera progresiva antes de su viaje hacia la costa mediterránea. Tras su llegada a Valencia, Ami mostró una excelente capacidad de adaptación, tomando posesión con rapidez de sus nuevos espacios y forjando vínculos estrechos con los demás miembros del grupo.
En el amplio espacio exterior que recrea los ecosistemas de la sabana africana, Ami convivía pacíficamente en una comunidad mixta junto al macho Martin, las hembras Nombula y Kwanza, así como el joven Kairu. Este recinto singular también acoge a otras especies africanas como las cebras de Hartmann (Equus zebra ssp. Hartmannae) y una variada avifauna que incluye marabúes (Leptoptilos crumeniferus), pelícanos comunes (Pelecanus onocrotalus), ibis sagrados (Threskiornis aethiopicus) y diversas especies de anátidas.
Un rápido deterioro clínico y la alerta de una enfermedad medular mortal
Pese a esta aparente adaptación, la atención constante del equipo de biología permitió detectar con el tiempo anomalías preocupantes. Fases prolongadas de apatía y alteraciones inusuales en su comportamiento cotidiano llevaron al equipo veterinario a intensificar el control sanitario y a realizar análisis médicos exhaustivos.
Los protocolos terapéuticos implementados y los constantes esfuerzos de los cuidadores no lograron frenar la evolución negativa de su estado general. Ante la complejidad del cuadro, el equipo del parque recurrió a la experiencia de especialistas de la clínica equina de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia. Debido al parentesco filogenético lejano entre rinocerontes y caballos, ambas familias comparten similitudes fisiológicas de gran relevancia y patologías comparables.
Los análisis de sangre revelaron alteraciones especialmente graves y alarmantes. Los parámetros clínicos indicaban que Ami ya no producía glóbulos rojos de forma adecuada, mientras que su nivel de plaquetas sanguíneas se desplomó por completo hasta alcanzar la cifra crítica de cero. Estos hallazgos apuntaban directamente a una afección medular fatal subyacente que avanzaba de manera insidiosa.
Durante los dos últimos meses previos al desenlace, el deterioro se aceleró notablemente. Ante este cuadro clínico irreversible y en estrecha coordinación con los responsables del Programa Europeo de Especies Amenazadas, la dirección zoológica consideró injustificado cualquier encarnizamiento terapéutico y procedió a la eutanasia para evitarle una agonía prolongada.

Un gran interés científico para la investigación y la medicina veterinaria
Con el objetivo de transformar esta pérdida en conocimiento útil para el futuro de la especie, se inició de inmediato un riguroso protocolo de autopsia. Los procedimientos de necropsia se llevaron a cabo en estrecha colaboración con la unidad de patología de la Universidad CEU Cardenal Herrera, confirmando el carácter excepcional y poco común de esta patología en un rinoceronte blanco joven.
Los datos recopilados se encuentran actualmente bajo un estudio histopatológico completo cuyas conclusiones definitivas aún están pendientes. La comunidad científica busca determinar con exactitud el origen concreto del fallo en la médula ósea y los mecanismos que provocaron el cese total de la serie plaquetaria y eritrocitaria.
Todos los resultados anatomopatológicos se incorporarán a los programas de investigación de la entidad y se compartirán con la Asociación Mundial de Zoos y Acuarios (WAZA), de la cual el parque valenciano es miembro activo. Estas observaciones clínicas inéditas permitirán enriquecer la literatura veterinaria internacional y ofrecer herramientas de gran valor a los profesionales de todo el mundo que afronten alteraciones hematológicas similares en otros ejemplares.
Estrategia global de conservación frente a la extinción del rinoceronte
El suceso acaecido en Valencia pone de manifiesto los enormes desafíos que plantea la preservación del rinoceronte blanco, una especie emblemática incluida en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En su hábitat natural, estos animales continúan siendo blanco de un furtivismo implacable impulsado por el comercio ilegal y el valor atribuido a su cuerno.
Para hacer frente a esta amenaza inminente, la UICN promueve la puesta en práctica del enfoque estratégico «Un Solo Programa» (One Plan Approach). Esta directriz establece que las poblaciones que habitan en sus ecosistemas de origen (conservación in situ) y los individuos mantenidos en parques zoológicos (conservación ex situ) deben gestionarse de manera integrada como una única metapoblación global.
En este marco, los programas de cría bajo supervisión científica desarrollados en los parques constituyen una reserva genética viable, capaz de respaldar eventuales reintroducciones en caso de colapso de los santuarios naturales. Al mismo tiempo, a través de la Fundación BIOPARC, la institución valenciana apoya de forma directa las acciones sobre el terreno colaborando con la Big Life Foundation en el corazón del ecosistema del Gran Amboseli, entre Kenia y Tanzania.
Pese al dolor por la pronta pérdida de Ami, el equipo reafirma su compromiso con esta misión de sensibilización y protección de la biodiversidad, encontrando en los logros alcanzados y en las iniciativas científicas la motivación para proseguir su labor en favor de la fauna amenazada.
Fuentes: bioparcvalencia.es